INFORMACIÓN:

FECHA:
Del 26 de marzo al 17 de mayo

PRECIO:
Ingreso libre

MODO/LUGAR:
Hall Alianza Francesa de Miraflores
(Av. Arequipa 4595)

HORARIO:
De lunes a sábado de 8:00 am. a 10:00 pm.

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ACERCA DE:

 La muestra “Esto No es Fanart” reúne a cinco artistas jóvenes—Miguel Angel Polick, Vanessa Karin, John Kevin Chávez, Salima Black, y Martín Tokeshi—que trabajan en distintos medios, pero cuyo trabajo está visiblemente influido de distinto modo, por la cultura visual del manga del anime japonés.

No es difícil constatar que el anime y el manga se han vuelto parte integral de nuestro paisaje urbano, tanto online como offline: irreales personajes mitad humanos y mitad animales, chic ingenuas y románticas, guerreros fuertes y violentos, sofisticados robots y extraños alienígena no sólo pueblan nuestras pantallas, sino incluso nuestra imaginación desde los tiempos pre internet. Ejemplo de ello son los célebres Mario y Luigi, Donkey Kong, Candy, Goku y los personajes de Dragon Ball, por no mencionar a los incontables pokémones (y sus múltiples evoluciones). 

El triunfo de esta cultura del entretenimiento japonesa es especialmente patente en la abundancia de «fan art” (imágenes, comics y videos hechos por los seguidores de una serie, que rinden homenaje a sus personajes favoritos e incluso continúan sus aventuras, apócrifamente) que podemos encontrar en todas las redes sociales. No obstante, los cinco artistas de “Esto No es Fanart” más que canalizar su admiración por animes y mangas específicos, lo que hacen es reelaborar las claves visuales, los recursos narrativos y los géneros propios del anime y del manga. En ese sentido, lo que hacen es hablarnos desde lo específico de sus experiencias y modos de habitar el mundo y relacionarse entre sí, incorporando activamente elementos de esta “lingua franca global” de la juventud que es la cultura visual japonesa contemporánea.  

En tal sentido, estas obras son un testimonio de la enorme llegada que tuvieron estas formas culturales y de entretenimiento en nuestro medio, pero sobre todo revelan la impronta de una experiencia del mundo mediada por pantallas personales, propia de una generación de artistas post-internet. Acaso podría decirse que, en sí mismas, las obras reunidas en esta exposición son un modo de procesar algunas de las experiencias dominantes de nuestro tiempo: la sobrecarga de información visual que nos es bombardeada constantemente desde todo tipo de pantallas que nos rodean, así como lo que tienen de excesivas, de discordantes, de instantáneas, de efímeras y virales. En otras palabras, este grupo de artistas aborda la manera en que la diferencia entre la vida online y offline se ha desdibujado hasta casi convertirse en indiferenciable.

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