ACERCA DE:
La exposición rescata un insospechado legado visual. El público podrá descubrir por primera vez 165 fotografías blanco y negro de época, más 22 ampliaciones de las decenas de miles de imágenes que preserva su archivo. Documentos complementarios ilustran su biografía.
Bernard Mabire (1925-2009), geólogo y fotógrafo francés, recorrió el país desde 1952 ofreciéndonos un testimonio inédito y original del Perú de mediados del siglo XX.
El lema de Mabire era “precisión”. Su formación en fotografía científica lo dotó de destreza técnica y de rigor formal, base de su lenguaje visual. Coincide así con el modernismo fotográfico que reivindicaba emplear la retórica de la fotografía geológica y documental con fines estéticos. Lo mismo hizo Mabire sin limitarse nunca a usar el lente como mera herramienta de trabajo técnico. Ejerció la fotografía como práctica cotidiana, y por momentos obsesiva, con una libertad que supera en mucho la propuesta modernista. Capturó, eso sí, la belleza de sus objetos de estudio: las dinámicas de fuerzas milenarias cristalizadas en los relieves terrestres o las texturas que dan cuenta de la composición química de cada materia. Toda su obra está regida por una estética mineral que empleó para tratar los más variados sujetos: vivos o inertes, naturales o culturales, sociales o individuales.
La selección privilegia la producción artística de Mabire. Da cuenta de sus objetivos estéticos que él hizo explícitos en sus escritos, verdaderos diarios fotográficos. Hombre sistemático, Mabire creó un verdadero archivo de imágenes generando, para cada foto, fidedigna información contextual.
Siguiendo un recorrido temático, la exposición se abre con las múltiples imágenes que Bernard Mabire construyó de sí mismo y de otros. Excelente retratista, su genio performativo y lúdico lo impulsó a ponerse incansablemente en escena. Se exhibe o se disimula en personajes de aspecto y estados de ánimo heterogéneos. Transforma sus escenarios en historias posibles. Le da la espalda al espectador. Comparte su sombra con sus modelos. El público más joven podría jugar a descubrir los avatares de Bernard, sus huellas y atributos a lo largo de la presentación.
Bernard Mabire (obra de 1952 – 67)
Curaduría de Laura Lavergne y Juan Carlos Estenssoro
Sigue la estetización de su quehacer cotidiano: la labor de prospección, los trabajadores y el hábitat mineros. Los medios de transporte de su vida itinerante ascienden al estatus de héroes y camaradas. Mabire se preocupó por la defensa y rescate del patrimonio natural y cultural. Recogió con comunicativa empatía la vegetación de la húmeda ceja de selva, los árboles y cactus del desierto, dotando a cada espécimen de una personalidad propia. Captó monumentos conocidos, otros desaparecidos u olvidados, mostrando la calidad y textura de sus materiales, subrayando sus volúmenes con refinamiento geométrico.
La muestra se detiene en dos series. Sociología peruana prerrevolucionaria contrasta con ironía crítica las veleidades entre dos empresas mineras y un concurso de belleza. Documenta así valores y gustos de una oligarquía que no sospecha que 1968 marcaría un punto de quiebre. Pero el corazón de la exposición lo constituye una selección de las 101 Vistas panorámicas del Perú. Se trata de uno de los conjuntos más significativo que un artista haya dedicado hasta entonces al paisaje peruano. Son complejos ensamblajes que restituyen la belleza de paisajes áridos, en su mayoría hoy desfigurados. Algunos de esos collages, por las geometrías irregulares de sus perfiles, prefiguran, medio siglo antes, los fotomontajes del desierto (1982) de David Hockney.
Bernard Mabire, que no expuso en vida, será para todos un descubrimiento. Esta muestra es apenas una exploración preliminar que exigirá otras presentaciones y promete nuevas sorpresas.
Juan Carlos Estenssoro.